Ecuador - Imbabura, diversidad sonora
- 5 mar 2015
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Pequeño en tamaño, grande en diversidad. Ecuador vibra con una variedad asombrosa.
Este pequeño territorio, denominado políticamente ECUADOR, es la nación más pequeña de Améria del sur, pero como en los otros países vecinos, se encuentran vestigios de aquel encuentro de mundos distantes.

En mi formación como músico en la ciudad de Bogotá, tuve la fortuna de conocer ciertas músicas latinoamericanas como el San Juanito, originario de la provincia de Imbabura, especificamente, de las poblaciones aledañas al pueblo de Otavalo: género por cierto tradicional, en el que sus melodías son sonidos de quenillas y rondadores (flautas de caña) mixturados con los occidentales y bien recibidos sonidos de la guitarra, la mandolina y el violín. En mi primera experiencia en Ecuador (2008) aprecié estos sonidos. Años más tarde (2012) regresé, y observe con sorpresa, cómo la mandolina y el violín, van siendo desplazados, y el protagonizmo del "Estribillo" del San Juanito lo tomaba la "Melódica"(intrumento teclado de viento). Observé que los músicos más jóvenes gustaban de interpretar su música con este"moderno" formato, mientras los músicos mástradicionales, continuaban su legado oral, tal cual parece, lo aprendieron de sus abuelos.
Otavalo es una población indígena, sus habitantes en gran mayoría viven de labores tradicionales como la artesanía y el comercio de las mismas. No es raro ver a un otavaleño en otro lugar del mundo, ofreciendo sus tejidos y artesanias en general, o incluso, comercializando su propia música.
De los instrumentos curiosos que he conocido, el San Juanito se interpreta con uno de ellos: el rondador. Es un aerófono> una flauta de carrizos u otras cañas delgadas: las cañas son ordenadas al estilo de la antara o la zampoñas, es decir, son varios tubos (de diferentes sonoridades cada uno) alineados y amarrados con una pita. Lo particular y diferente que tiene con respecto a la antara o los sikus, es que las cañas son de un diámetro menor y su afinación no es diatónica: es una escala pentatónica, además, cada nota de esta escala, a partir de la segunda octava es acompañada por otra nota más grave que se interpreta simultáneamente, lo que produce un intervalo armónico de tercera. Este intrumento, no lo he visto en otra música.
Si bien el San Juanito es música tradicional, es un género que goza de cierta popularidad en el Ecuador, y aún, al rededor del mundo. Sin embargo, sabía que la riqueza sonora del mundo es inmensa, y algo diferente habría de encontrar si decidía explorar las montañas, los valle, llanos y selvas de este sorprendente país.

Es en 2015, cuando mi curiosidad por las músicas tradicionales de Latinoamérica, me llevan a emprender este viaje de descubrimiento a Abya Yala Vyoleta, y es en este viaje, donde encuentro otro tesoro de la provicincia de Imbabura. Se trata de "La Banda Mocha" y de "LasTres Marías": Agrupaciones tradicionales de Chagualyacú, un "caserío" ubicado en el Valle de Chota, aca mismo en Imbabura. Que si su música se parece al San Juanito? No. Al menos en lo que instrumentalmente se refiere. Pues bien, les cuento: El Valle de Chota, ubicado en el camino que de Tulcán lleva a Ibarra, es un territorio poblado principalmetne por afrodecendientes. Es lo que en mi país se llamaría un "Palenque", que hace referencia a un lugar donde los esclavos que se libertaron, se reunieron para escapar del yugo español. Es bien sabido por todos que los africanos son musicales, que en su sangre llevan el retumbar del tambor, y acá en Chagualyacú, no ha sido excepción.
La música que La Banda Mocha interpreta, es un género musical conocido como "Bomba", debido al pequeño tambor que lleva el ritmo "cha, cucha cuchá...", pero la más gra

nde particularidad que tiene esta música (en mi opinión) es que la melodía la hace una hoja de limón. Sí, esa misma, la hoja del palo de limón. En la visita a esta población, tuve la fortuna de compartir, entre otros personajes con el interprete de la hoja "Tomasito Pura Crema" quien con su particular acento serrano, nos dijo que él era el "maestro mayor de la banda mocha". Nos contó que la mayoría de los instrumentos que ellos utilizaban los sacaban del entorno, no sólo la hoja de limón, sino utilizando calabazos, totumos, quijadas de burro entre otros, para fabricar aerófonos e idiófonos, que harían las veces de intrumetnos de banda: imitan las trompetas, las flautas, las percusiones. estos son utilizados al mismo tiempo que los otros instrumentos convencionales.
En cuanto a la música, es muy curioso encontrar los sonidos serranos mezclados en esta algaribía festiva de sonidos naturales africanos, con los aportes vegetales y animales del valle del río Chota: son instrumentos únicos interpretando una música única. Encuentro que su ritmo, si bien es africano, su intensión armónica y melódica es muy autóctona y muy sonada en esta tierra andina. Un conjunto de sonidos cómplices de un momento post coyuntural.

Luego de que nos indicaron la bomba, la hoja y de que nos respondieron muchas preguntas, compartimos con la gente del poblado las gaitas, las maracas y los tambores de la música tradicional de la costa Caribe de Colombia, instrumentos que hacen parte de nuestra mochila de viaje. Tocamos y cantamos con todos los intrumentos al alcance, tanto música del repertorio del Valle de Chota, como de la música colombiana; todo vecino tuvo que ver con este encuentro: los niños, los jóvenes, los viejos, todo el que pasaba por en frente de la casa de Tomasito, se iba acercando y con toda la espontaneidad del caso, se acercaban para bailar, cantar, o simplemente mirar y seguir el ritmo con sus palmas. "Las Tres Marías" cantantes tradicionales, también nos acompañaron en este momento y compartieron sus voces.
Con mucha tristesa les comparto que mi cámara, con la que había documentado este momento, fue arrastrada por un río.... desafortunadamente perdí los videos, y algunas de las fotos, pues las que publico acá, son fotos que alcancé a compartir en el FB. No obstante, encontré un buen video de las tres Marías, y a quí s elos comparto.
Puedo decir que en este encuentro se notó la naturalidad africana y serrana de la música que en este pueblo interpretan, pues a pesar de que la visita no coincidió con un día de ensayo de la banda, o una destividad, pudimos apreciar algunos de los sonidos que identifican este territorio ancestral.



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